La Torre Colomera dejó el sábado de ser solo un elemento del paisaje litoral para convertirse en un potente símbolo. Desde su parte superior se elevó una columna de humo de colores que llamó la atención de quienes paseaban por la Vía Verde del Mar, generando preguntas, miradas y conversación.
La escena formó parte de una acción coordinada en distintos puntos del Mediterráneo con un objetivo común: visibilizar la situación de las personas migrantes y denunciar que el mar siga cobrándose vidas. En Orpesa, la intervención se desarrolló de forma sencilla pero cargada de significado, utilizando el patrimonio histórico como soporte del mensaje.
La convocatoria reunió a varias decenas de personas y sirvió para leer un manifiesto centrado en la defensa de los derechos humanos y en la necesidad de garantizar vías seguras para quienes se ven obligados a huir por mar. La Torre Colomera se sumó así por primera vez a esta iniciativa, que ya se ha celebrado en otros municipios de la provincia.
El patrimonio como espacio de memoria
Construida en su día para proteger la costa y alertar de amenazas, la torre cambió por unas horas su función original. El humo sustituyó a las antiguas señales de aviso y transformó el lugar en un espacio de reflexión colectiva, acompañado por música vinculada al viaje y a la migración.
Durante la acción, miembros de la organización explicaron el sentido de la intervención a las personas que transitaban por la zona, reforzando la idea de que estos enclaves históricos pueden servir también como herramientas de concienciación social.
La iniciativa se desarrolló de manera simultánea en decenas de torres del litoral mediterráneo, aunque las condiciones meteorológicas impidieron que algunas acciones se llevaran a cabo con normalidad. La organización ya trabaja para extender esta propuesta a nuevos enclaves en futuras ediciones.
