Un control rutinario ha destapado un riesgo silencioso en el mercado: decenas de juguetes que podían acabar en manos de menores sin cumplir las mínimas garantías de seguridad. La Guardia Civil de Orpesa ha retirado del mercado más de 300 unidades tras detectar graves irregularidades en su comercialización.
La actuación se ha desarrollado en un establecimiento de Castellón de la Plana, donde agentes de la Patrulla Fiscal y de Fronteras (PAFIF) con base en Orpesa han inmovilizado un total de 310 juguetes que no cumplían la normativa vigente.
Durante la inspección, los agentes comprobaron que varios productos se vendían sin información esencial para el consumidor. En concreto, carecían de etiquetado en castellano, no incluían advertencias de seguridad y tampoco identificaban al fabricante, importador o distribuidor, requisitos obligatorios para su comercialización.
Ante esta situación, la Guardia Civil levantó acta por una posible infracción del Real Decreto sobre seguridad de los juguetes y procedió al precinto inmediato de los artículos, que quedaron bajo custodia del responsable del establecimiento a la espera de resolución por parte de Consumo.
El valor total del material retirado asciende a 828,90 euros, una cantidad relativamente baja que, sin embargo, no resta importancia al riesgo potencial que estos productos podían suponer, especialmente al tratarse de artículos dirigidos a menores.
Desde la Guardia Civil recuerdan que garantizar la seguridad en este tipo de productos resulta clave para evitar accidentes, ya que la ausencia de información o advertencias puede derivar en un uso inadecuado o peligroso.
Control sobre productos infantiles
Este tipo de inspecciones forman parte de los controles habituales que se realizan en comercios abiertos al público para verificar que los productos cumplen la normativa de seguridad y consumo. El objetivo no es otro que proteger a los consumidores y evitar que artículos sin garantías lleguen al mercado.