La Guardia Civil ha desmantelado en Orpesa una trama de estafas inmobiliarias que habría generado un perjuicio económico superior a los 200.000 euros y afectado a cerca de una treintena de personas en distintos puntos del país.
La operación ha culminado con la detención de un matrimonio que, según la investigación, llevaba tiempo desarrollando una actividad delictiva continuada basada en falsas compraventas de viviendas que nunca llegaban a cerrarse.
Las primeras denuncias permitieron detectar un patrón común: supuestos acuerdos inmobiliarios que acababan en engaño. A partir de ahí, los agentes iniciaron una investigación que destapó un sistema organizado para ganarse la confianza de las víctimas y obtener dinero de forma fraudulenta.
Cómo funcionaba la estafa
Pagos por operaciones inexistentes formaban el núcleo del fraude. Los detenidos solicitaban cantidades elevadas en concepto de reservas o gastos vinculados a la compraventa, como supuestos impuestos, que nunca se tramitaban ni tenían respaldo legal.
Para dar apariencia de legalidad, utilizaban documentación con aspecto oficial y operaban a través de múltiples cuentas bancarias y líneas telefónicas, dificultando así el seguimiento del dinero y su identificación.
La investigación se aceleró ante el riesgo de fuga de los sospechosos, lo que permitió su localización y detención en Orpesa. Además, los agentes realizaron registros en un domicilio de la localidad y en un establecimiento comercial de Castelló, donde intervinieron abundante documentación y material relevante.
Los hechos podrían constituir delitos de estafa agravada, contra la Hacienda Pública, apropiación indebida, intrusismo profesional y falsedad documental. La autoridad judicial ha decretado el ingreso en prisión provisional de los detenidos.
Con esta actuación, la Guardia Civil da por desarticulado un entramado que había generado un notable impacto económico y social entre las víctimas.