Las obras de renovación de la red de agua potable en la urbanización El Balcó avanzan ya en su fase final tras retomarse esta semana después del parón navideño. La actuación, una de las inversiones más relevantes en infraestructuras hidráulicas de la zona, tiene previsto quedar completada a lo largo del mes de enero.
Los trabajos se han reanudado en la calle Ruiseñor, el último vial incluido dentro del proyecto de sustitución de tuberías, cuyo objetivo es mejorar la fiabilidad del suministro y reducir las incidencias provocadas por el deterioro de la red, especialmente castigada por su antigüedad.
La vicealcaldesa y concejala de Urbanismo, Araceli de Moya, explicó que la interrupción de las obras durante las fiestas respondió a la voluntad de minimizar las molestias al vecindario, y señaló que ahora los esfuerzos se concentran en completar esta última calle para cerrar definitivamente la intervención.
Últimos trabajos y revisión final
Según indicó la responsable municipal, la previsión es que los trabajos concluyan a lo largo de este mes de enero, y no se descarta realizar en los próximos días una visita técnica para comprobar el resultado final y los últimos remates antes de dar por finalizado el proyecto.
En paralelo a las actuaciones en la red urbana, los trabajos previstos en el depósito Bombí I ya han quedado totalmente finalizados. Antes de Navidad se completó la impermeabilización de la cubierta y se llevaron a cabo las tareas de acondicionamiento tanto en el exterior como en el interior de la instalación, dando por concluido el tratamiento integral del depósito.
Desde el punto de vista económico, el Ayuntamiento certificó antes del parón navideño una parte significativa de la obra ejecutada durante el mes de diciembre, por un importe superior a los 50.000 euros, correspondiente a trabajos ya validados técnicamente. Esta certificación permitió actualizar el estado del proyecto y abonar las actuaciones realizadas.
Una vez finalicen los trabajos en la calle Ruiseñor, solo quedarán pendientes pequeñas actuaciones de remate, cerrando una intervención que moderniza una infraestructura básica para la urbanización. Desde el área de Urbanismo se subraya que se trata de obras poco visibles, pero esenciales para garantizar el abastecimiento y evitar problemas futuros en el suministro de agua.