Oropesa del Mar festeja el Día del Turista con espectáculo pirotécnico


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Oropesa del Mar festeja el Día del Turista con un espectáculo pirotécnico en la bahía de La Concha

Más de 20 minutos de pólvora (de la pirotecnia Tomás de Benicarló), vistoso colorido y sonido atronador no defraudaron a los presentes que se concentraron a lo largo de la bahía de La Concha para contemplarlo

R.D. // ORPESA

Oropesa del Mar celebró, en la medianoche de este martes, el Día del Turista. Como viene siendo tradición, la principal manera de festejar este día fue con un espectacular castillo de fuegos artificiales acuático disparado por la pirotecnia Tomás de Benicarló. Más de 20 minutos de pólvora, vistoso colorido y sonido atronador no defraudaron a los presentes que se concentraron a lo largo de la bahía de La Concha para contemplarlo en directo.

Según el propio alcalde de la localidad, Rafael Albert, quien a su vez ejerce como edil de Turismo manifestó que con este espectáculo pirotécnico «que ya tiene fecha fija en nuestro calendario estival queremos rendir un particular homenaje a todos los turistas y a quienes nos visitan en estas fechas”.

ESPECIALISTAS EN FUEGOS // La zona levantina es conocida por su afición y tradición cohetera y un espectáculo de luz y fuego siempre atrae la atención del público independientemente de dónde vengan, por eso, la apuesta por este tipo de espectáculos, en un marco como es la playa de La Concha, «siempre resulta un acierto que queda reflejado en los aplausos del público tras el disparo de la última carcasa».

En una fecha clave como fue la festividad del 15 de agosto, en la que aumenta considerablemente el número de visitantes a la localidad, el alcalde reconoció que es «un esfuerzo que hacemos para dar vida al municipio, invertimos para generar empleo en los establecimientos comerciales, para ofrecer alternativas de ocio a los turistas y así complementar las opciones de sol y playa, junto a actividades deportivas y culturales”.

La asistencia fue, un año más, multitudinaria. En el paseo o desde los balcones de los hoteles y apartamentos, todos miraron al cielo para contemplar el castillo de fuegos que iluminó la bahía de manera intermitente, con cada carcasa que explotaba en lo más alto.

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