“Saltar era un suicidio, así que fui con el coche a por los socorristas para ayudar a salvarles”


La casualidad quiso que José María Serrano (36 años) y Verónica Martínez estuvieran en el lugar y momento oportuno el pasado viernes por la tarde para ayudar a salvar la vida a los dos niños que no podían salir del mar en la zona rocosa sin vigilancia entre Morro de Gos y la playa de la Concha.

Esta pareja, de Toledo, se encontraba pasando, por primera vez, una semana de vacaciones en la playa Morro de Gos de Orpesa en el apartamento de una amiga. Y ayer ya regresaron a su hogar.

“Fue casualidad que estuviéramos allí, el dueño de una tienda de pesca me recomendó que era buen sitio para ir a pescar y era el primer día que íbamos ahí”, según relató José. “Estábamos pescando, mi pareja y yo, y vinieron unos niños y se tiraron al agua. Me asomé para ver cómo salían y vi que las olas venían muy fuertes. Uno de los niños se enganchaba a las piedras para salir pero el otro no y venían las olas golpeándolo contra las piedras y no podía salir. Decía que estaba muy cansado y que no podía”. “Eran amigos y aún pudiendo salir éste no le dejó solo y estuvo ayudándole todo el rato con gran valentía”.

Serrano continuó explicando que, tal y como estaba el oleaje, “no podíamos tirarnos”. “Tirarte allí era suicidarte”.

Entonces decidieron actuar rápidamente. Verónica se quedó allí llamando al 112, mientras iba tranquilizando a los niños, que estaban cansados y asustados, temían quedarse solos; y José cogió el coche para ir a por un socorrista al puesto próximo en la playa de la Concha. “Cuando llegué les dije: Vamos corriendo, que hay niños que se ahogan y ya no pueden más”. “Fuimos en mi coche, al llegar continuaban allí en el agua, pero antes de tirarse el socorrista afortunadamente llegó otro de los socorristas con la moto acuática y rescató al que estaba más cansado”, indicó José. “El otro salió por las piedras con arañazos y muy angustiado”, apuntó. “Lo que hicimos lo hubiera hecho cualquiera”, dijeron.

“Estuvieron 15 o 20 minutos y les golpearon varias veces las olas contra las rocas, temía por sus vidas”. Afortunadamente todo quedó en un susto.

Aunque José y Verónica advierten, que han vuelto a pasar cerca del sitio, “y había otros niños tirándose desde ahí”. “Es un peligro. Está muy alto. Y el problema está en salir, está muy complicado”.

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