La intensa lluvia de la madrugada del viernes anegó parte del cámping Didota de Orpesa, donde el agua alcanzó aproximadamente la altura de la rodilla en algunos puntos y llegó a entrar en diferentes zonas comunes. El establecimiento, con una ocupación superior al 90%, había reubicado previamente a los clientes alojados en las áreas más expuestas como medida preventiva.
Las precipitaciones comenzaron a ganar intensidad alrededor de las 23.00 horas y la situación se complicó especialmente durante la madrugada en la parte más próxima a la playa y en los accesos al recinto.
“Eran las 3 de la mañana y estaban todas las autocaravanas, no hubieran podido salir por seguridad”, explican desde el cámping. Pese a la cantidad de agua acumulada, finalmente no fue necesario desalojar las instalaciones.
El recinto afrontó el episodio prácticamente completo. “Estamos en un 90 y pico por ciento, prácticamente lleno, son extranjeros”, señalan desde la dirección.
La parte del establecimiento más próxima al mar es también la más expuesta cuando se producen precipitaciones intensas. Por ello, antes de que la situación empeorara, la dirección decidió trasladar a parte de los usuarios hacia zonas más elevadas.
“Tuvimos la precaución de reubicar a la gente en la parte de arriba”, explican desde el establecimiento. La medida ayudó a proteger las parcelas que podían resultar más afectadas si continuaba subiendo el agua.
La inundación alcanzó también espacios comunes como el gimnasio y otras dependencias del recinto. “En ciertas zonas ha afectado, todo subsanable”, trasladan desde el cámping.
Con el descenso de las precipitaciones y el funcionamiento de las bombas de achique propias del establecimiento, el agua fue retirándose progresivamente durante las siguientes horas.
Los bomberos revisan el cámping
Los bomberos también acudieron al recinto tras recibir una llamada del propio cámping y revisaron la situación sobre el terreno.
Fuentes del Consorcio Provincial de Bomberos explican que, pese a encontrarse el recinto inundado, la situación no presentaba una gravedad que hiciera necesario un desalojo. Tampoco tuvieron que realizar trabajos de achique en estas instalaciones.
El cámping dispone de un drenaje natural hacia el mar, pero el elevado nivel marítimo dificultó temporalmente la evacuación del agua. La previsión era que el recinto fuera drenando a medida que descendiera el nivel del mar.
Una calle sin urbanizar, en el centro de la reivindicación
La noche de lluvias ha vuelto a poner sobre la mesa una reivindicación que el establecimiento mantiene desde hace años: la situación de la calle que da acceso al cámping.
“La calle de acceso al cámping es digna de reportaje, es la única calle de todo Orpesa que no está urbanizada, no hay alumbrado, no está asfaltado, no hay alcantarillado”, denuncian desde la dirección.
El vial termina junto a la playa y desde el establecimiento consideran que sus actuales condiciones agravan los problemas de acumulación de agua cuando coinciden precipitaciones intensas con un nivel elevado del mar.
“Necesitamos actuaciones urgente por seguridad”, reclaman desde el cámping.
La dirección advierte además de que las acumulaciones pueden permanecer durante varios días después del episodio. “Vamos a convivir con estos charcos días”, señalan, y apuntan también a los problemas que pueden generar posteriormente por la proliferación de mosquitos.
Cuatro actuaciones de Bomberos en Orpesa
El episodio ha dejado además cuatro actuaciones del Consorcio Provincial de Bomberos en Orpesa, principalmente por acumulaciones de agua en distintos puntos del municipio.
En toda la provincia, Bomberos contabilizó ocho servicios vinculados a las lluvias: seis achiques de agua —cuatro en Orpesa, uno en Santa Magdalena de Pulpis y otro en Almassora—, un saneamiento de fachada en Alcalà de Xivert y el rescate de un conductor cuyo vehículo quedó atrapado en un badén inundado en Peñíscola.