Orpesa empieza a ver movimiento real en uno de sus puntos viarios más conflictivos. Los trabajos para mejorar la seguridad de la N-340 ya son visibles sobre el terreno y marcan el inicio de una intervención largamente esperada en un tramo especialmente delicado.
La actuación, con una inversión de 28,5 millones de euros, ha comenzado con labores preparatorias como señalización, acondicionamiento de terrenos y tala puntual de arbolado. El grueso de las obras arrancará tras la campaña de Pascua, evitando así interferencias en uno de los momentos de mayor tráfico del año.
Por ahora no hay cortes de circulación, ya que los operarios se centran en preparar el terreno y facilitar el acceso de la maquinaria que ejecutará una intervención que afectará a unos seis kilómetros de la carretera.

La vicealcaldesa y concejala de Urbanismo, Araceli de Moya, ha explicado que lo que se está viendo ahora es solo el inicio de un proceso más amplio: «los trabajos visibles ahora son solo preparatorios y el grueso de la actuación se activará una vez pase la campaña de Semana Santa».
En esta primera fase también se están realizando ajustes en el entorno, como la retirada de arbolado. En este sentido, la edila ha precisado que «alrededor de una treintena de olivos serán trasplantados a otros puntos en lugar de perderse definitivamente».
El proyecto contempla la reordenación de accesos y la mejora de conexiones en uno de los tramos más sensibles de la N-340, con la creación de nuevos enlaces y la eliminación de incorporaciones peligrosas que afectan tanto al tráfico local como al de largo recorrido.
Nuevos accesos y cambios en la circulación
La actuación incluye la construcción de un nuevo enlace en La Renegá, la remodelación del acceso al casco urbano y la mejora de la conexión con la AP-7, permitiendo todos los movimientos de forma más segura y fluida.
Estos cambios buscan ordenar un punto donde confluyen residentes, visitantes y tráfico de paso, reduciendo riesgos en incorporaciones y salidas que durante años han generado situaciones de peligro.
Una fase que no resuelve todo
Aunque la intervención supone un avance importante, el Ayuntamiento considera que no solucionará todos los problemas de movilidad del municipio. El propio equipo de gobierno insiste en la necesidad de una segunda fase que aborde cuestiones clave que quedan fuera de este proyecto.
Entre ellas, destacan conexiones directas desde la N-340 hacia playas como La Concha, Morro de Gos o Les Amplàries sin tener que atravesar el casco urbano, así como una mejor accesibilidad al polígono industrial y su enlace con la autovía.

También queda pendiente una solución definitiva para urbanizaciones como El Balcó, ya que una de sus salidas actuales desaparecerá por motivos de seguridad y todavía no cuenta con una alternativa clara.
Este planteamiento refleja el cambio de enfoque del proyecto, que ha evolucionado desde la idea inicial de duplicar la carretera a priorizar la seguridad vial tras la liberalización de la AP-7. Aun así, el municipio confía en que esta primera fase sea solo el inicio de una mejora más amplia de la red viaria.